
Para blanquear dinero negro se conocen varias prácticas.
Una de ellas consiste en comprar a su legítimo titular, el décimo de lotería u
otro premio resultante de un sorteo. A cambio de adquirir dicho billete, el
defraudador, cuyo objetivo con esa operación es aflorar dinero negro ofrece un sobreprecio
al importe del premio, a cambio de adquirir dicho boleto que, además de estar exento
de tributación, le permite legalizar así su dinero, hasta entonces opaco o
ilícito. Ahora que estamos muy
cerca del sorteo de Navidad, puede ser oportuno el comentario.
Las fases para perpetrar este tipo de fraude son: 1º) La persona
interesada en lavar su dinero negro rastrea las entidades bancarias de
la zona donde han caído los premios más importantes de un sorteo; 2º) Localizadas
las entidades donde están depositadas los títulos agraciados, el defraudador elige
a un empleado de la entidad al cual le propone que actúe de intermediario en el
intercambio a proponer al poseedor del boleto premiado, ofreciéndole una comisión
que puede rondar el 10%.




