dimarts, 20 de novembre del 2012

Los siete magníficos. Eliseu Santandreu a Avui-El Punt el 17-11


En 1978 existían en España 108 bancos operativos de los cuales 104 eran  españoles y 4 extranjeros. Los siete mayores bancos españoles representaban el 75% del negocio bancario y el resto el 25%.

Los presidentes de esos siete bancos -Santander, Central, Hispano, Banesto, Vizcaya, Bilbao y Popular- formaban un selecto club, liderado por Emilio Botín padre,  que se reunía mensualmente para tratar sobre la marcha del sector y establecer reglas para regular sus intereses comunes. En 1960 se había estrenado la película de John Sturges titulada los “Siete magníficos” protagonizada por Yul Brynner, Steve MacQueen y otros cinco artistas. Esa película dio coloquialmente su nombre a la élite bancaria.

El clan funcionó durante muchos años hasta que en 1989 el Banco de Santander lanzó la supercuenta, como réplica a la retribución del 14% de las Letras del Tesoro que el Estado emitió para cumplir las exigencias de entrada para pertenecer al Mercado Común, tipo que el Santander igualó. En 1991 ese mismo banco potenció los fondos de inversión con el superfondo; en 1993 ofreció la superhipoteca y en 1994 el supercrédito personal. Fue el banco más innovador de aquella época, lo cual le supuso “robar” miles de clientes a sus competidores.


La ruptura de la armonía del histórico grupo de banqueros dio lugar a una fiebre de las fusiones. En 1990, se fusionaron el Banco de Bilbao y el Banco de Vizcaya. El 1991 El Banco Central y el Hispano Americano constituyeron el BCH. En 1993 el Estado intervino Banesto que adquiriría el Santander. Ese mismo año se privatizó el Banco Exterior de España que pasó a denominarse Argentaria. En 1999 se fusiona el Santander con el BCH citado, dando lugar al SCH y en el 2000 se fusiona el BBV con Argentaria, originando el BBVA. En definitiva, aquellos siete magníficos quedo reducido a solo tres entidades: SANTANDER, BCH y Popular, aunque este último muy alejado de los dos primeros.

En poco más de una década, el sector bancario quedó reducido a los dos megabancos citados y otros, denominados medianos como Banesto, Popular, Sabadell y Bankinter. Por otro lado, de las 45 cajas existentes hace solo tres años, destaca con mucho Caixabank. Sin contar con Bankia que por el momento suscita muchas dudas, el sector bancario actual vuelve a tener un núcleo duro formado por siete entidades.

La concentración de entidades financieras debería evitar lo que ha sucedido en el sector español de carburantes, donde los tres operadores más importantes –Repsol, Cepsa y BP- dominan el 73% el mercado de la distribución. Resultado: manipulan a su antojo los precios de los carburantes, recomendando a las estaciones los precios que deben aplicar a  los carburantes. Cuando sube el petróleo la repercusión es inmediata, pero no es tan rápida cuando  baja. Ante ese abuso, la Comisión Nacional de la Energía (CNE) se plantea intervenir en el mercado de combustibles.   

Para finalizar la reconversión del sector bancario, deben cicatrizarse profundas heridas como a) Un empleo abusivo de las ingentes ayudas de dinero público a favor de sus propios intereses; b) el despido de miles de trabajadores, c) el cierre de cientos de oficinas; d) las malas artes de algunos dirigentes -en mayor medida en las Cajas- e) las cláusulas suelo en las hipotecas; f)  la aplicación de swap´s a productos y finalidades inadecuadas; g) el fiasco de las participaciones preferentes o, h) la deuda subordinada, entre otros, han causado tal perjuicio que deberán transcurrir muchos años para que el ciudadano en general y el usuario en particular recuperen la confianza que debe ser la principal misión de los bancos. 

Los súper millonarios sueldos que perciben muchos altos directivos del sector bancario no justifican en absoluto el regreso a las políticas y estrategias basadas en las clásicas y habituales reglas: a) aplicar los tipos de interés más altos posibles; b) retribuir el máximo al pasivo; c) fidelizar al cliente con regalos; d) aplicar comisiones a todo servicio y ocasión; c) sustituir empleados administrativos por empleados-vendedores; d) vincular productos para captar pasivo, etc…. Para alcanzar esas metas no se precisan demasiados genios. ¿Por qué entonces, esas retribuciones? Por el mero hecho de formar parte de lobbys aprovechando el privilegio que les da su posición de generosos acreedores de los centros de poder. Benjamín Franklin ya sentenció “los acreedores tienen mejor memoria que los deudores”


Recientemente, Bankia ha comunicado a 72 directivos que no cobrarán la retribución variable correspondiente a 2011 que estableció el equipo de Rodrigo Rato, a fin de “retener el talento” ¿talento? y que en su totalidad ascendían a la cifra de  600.000 euros. La parte que ese grupo haya podido cobrar la deberá devolverla a la entidad y a quienes se lo hayan gastado, la misma entidad les ofrecerá créditos blandos.