España fue el primer
país en crear bonos y el primero que dejó de pagarlos. La bancarrota del Estado
ha venido siendo una tradición histórica en España. Un fenómeno que se ha
repetido desde el siglo XVI, como se expone a continuación.
Al emperador Carlos I se
le considera el autor del concepto deuda. A principios del siglo XVI, en su
afán de ser elegido emperador del Sacro Imperio Romano, dilapidó tal cantidad
de dinero que hubo de recurrir a los banqueros alemanes, avalando con las minas
de oro, plata, sal y los impuestos a Castilla. Se le obligó a firmar los asientos a Fugge”,
equivalente a los actuales bonos.
La Conquista del Imperio
Español; el enorme coste en armamento, barcos, mantenimiento de los ejércitos y
la expansión por las Indias, supuso ingentes gastos para las arcas de la
corona. El endeudamiento creció sin freno ni control. Sin embargo, como el Imperio
español gozaba de confianza los préstamos estaban asegurados. De existir
entonces las agencias de calificación hubieran otorgado a España la triple A.



