dilluns, 28 de març de 2011

Pagando los platos rotos (Eliseu Santandreu)


Hace aproximadamente seis años, un buen amigo mío decidió comprar un piso para primera vivienda. Logró encontrar uno que le satisfizo y aunque era caro, ya que su propietario era un especulador que esperaba ganar un 50% más de lo que le costó solo unos meses atrás, optó por adquirirlo.

Para hacer frente al pago del mismo solicitó una hipoteca en una conocida entidad financiera. Al cabo de unos días le comunicaron que aunque el tasador había valorado el mismo por la cantidad que le costaba, le concedía un 30% más para hacer frente a los impuestos, gastos, muebles, cambio del coche, vacaciones, etc. como muestra de sus ganas por cooperar en su felicidad. En concreto, mi amigo adquirió una deuda equivalente al 130% del piso, del valor del piso tasado en 400.000 euros, por lo que el préstamo ascendió a 520.000 euros. La hipoteca se firmó a cuarenta años con las correspondientes comisiones de apertura, gastos de estudio, intereses, notario y otras bagatelas, obviamente calculados sobre la cantidad concedida.

Hace un año la empresa en la que trabajaba presentó un ERE y poco tiempo después cerró definitivamente, con lo cual se quedó sin trabajo y sin perspectivas de conseguir otro, ya que aunque había sido un buen directivo de una pequeña empresa ya era “muy mayor”, pues tenía 46 años. Lo primero que hizo fue acudir al banco para lograr un aplazamiento de la hipoteca. La entidad se negó a ello amenazándole con ejecutar la vivienda. Mi amigo contestó resueltamente: “se pueden quedar con ella, y asunto resuelto”. Era muy ajeno a que en ese momento se iniciaba su calvario particular.



La entidad financiera le comunicó que “ahora” la tasación del piso era del 70% del valor por el que fue tasado al principio, es decir de 280.000 euros de los cuales SOLO HABÍA DEVUELTO COMO CAPITAL UN 10%, el resto de lo que había pagado correspondía a los intereses. En resumen mi amigo debía 520.000 euros del préstamo menos 52.000 euros que había devuelto en forma de capital y, deduciendo los 280.000 euros que ahora le valoraban el piso seguía debiendo al banco 188.000 euros que la entidad financiera le reclamaba basándose en la vigente Ley hipotecaria de que se trataba de un préstamo personal garantizado con sus bienes actuales y futuros.

Mi amigo cayó en una depresión pensando que: a) se había quedado sin trabajo, b) había perdido la vivienda, c) debía al banco 188.000 euros y d) las posibilidades de encontrar un nuevo trabajo eran poco menos que nulas. No entendió nada. Se desmoronó totalmente. Ahora está en tratamiento psicológico aunque el médico del seguro le dijo que tomara  Prozac,  que así se le pasaría,  Pasó de vivir unos años felices a sumirse en la pura miseria. Se sentía como un paria en un sistema que ahora le era ajeno.

Mientras, leía en los medios de comunicación que los altos directivos de las grandes empresas, bancos y cajas de Ahorro percibían millones de euros por su magnífica gestión. Que el estado inyectaba recursos públicos para evitar que se hundieran. Que “alguien” muy adinerado o quizás para aflorar dinero negro estaba comprando los pisos que tenían los bancos en sus balances a precio de ganga para revenderlos cuando los vientos sean más propicios y conseguir pingües beneficios y, lo que más le agobiaba era que los intereses que había pagado durante los seis años de vida del préstamo el banco se los había embolsado y no se tenían ahora en cuenta.  La última noticia que le remató fue que “ahora” el Gobierno está estudiando la posibilidad de modificar el sistema en vigor para no perjudicar tanto a quienes opten por una hipoteca, pero él sabe que de aprobarse una nueva normativa que le pudiera favorecer será sin retroactividad. 

Se acordó de aquello tan sabio “el banco nunca pierde”, igual que la banca de los casinos. Eso si que es pagar los platos rotos. Mientras, los causantes no han sufrido perjuicio alguno.  

1 comentari:

llorenç ha dit...

Muy interesante, lastima que tu amigo no te consultara antes de comprarse un piso, con una hipoteca monumental, ademas a un plazo largisimo, y sin tener en cuenta que si habia pagando 5 o 10 años con ese plazo, no ha amortizado practicamente nada del capital, unicamente ha pagado intereses.....