dimarts, 18 de gener de 2011

Alfredo Sáenz un banquero condenado (Eliseu Santandreu)

En primer lugar quiero manifestar que en este artículo no trato de hacer leña del árbol caído. Mi intención es comentar un hecho muy poco frecuente en España y que ha causado estupefacción en unos medios y desconsuelo en otras. Por otro lado, la gravedad del problema ya que de la Sentencia del Juzgado nº 10 de Barcelona exoneraba al ahora condenado de algunos cargos para, posteriormente, el Supremo aumentar la pena hasta la condena de 8 meses de cárcel –que no cumplirá por carecer de antecedentes- una multa –es lo que menos importa- pero, lo más sorprendente: inhabilitación especial para cualquier empleo relacionado con la Banca por delitos de presentación de acusación y estafa procesal de unos hechos producidos hace 17 años.

Alfredo Sáenz, un vasco al que se le achacan comportamientos altivos, tuvo una gran vinculación con el mundo económico catalán. Cuando Banca Catalana fue intervenida por el Fondo de Garantía de Depósitos, a principios de la década de los 80 del siglo pasado, el Banco de Vizcaya fue el que hizo la oferta más interesante para adquirir la entidad catalana. Fue Sáenz el ejecutivo del Banco de Vizcaya que desembarcó en Barcelona con el objetivo de reflotar la entidad recién comprada.


Posteriormente se hizo cargo del Banco Español de Crédito – Banesto- en 1994, cuando éste fue cedido al BBV por orden del Banco de España para sacar adelante la entidad intervenida tras la conflictiva gestión de Mario Conde. El Santander se hizo con el banco mediante subasta, y su presidente fichó a Sáenz, de la escuela del fallecido Pedro Toledo -presidente del Vizcaya- y le encargó el reflotamiento de la entidad. Con el banco ya en línea de flotación, Emilio Botín recuperó a Sáenz para el puesto de primer ejecutivo del Santander. Autor de una exitosa expansión internacional del Santander, Sáenz podría presumir de ser el directivo español mejor pagado, con 10,2 millones de retribución en 2009, sin olvidar las dotaciones a un fondo de pensiones -85,7 millones- Consecuentemente, no pasará miseria a pesar de su despido.

No es habitual que los banqueros topen con la Justicia, pero ahora queda demostrado que la Justicia no teme a los poderes fácticos y que Alfredo Sáenz estaba convencido que él lo era, no por la entidad que representaba sino por su propio ego personal, a pesar de su aspecto de niño que no ha roto nunca un plato.

Por último, una curiosidad. Tras conocerse la noticia, las acciones del Banco de Santander hay subido un 3,3% lo cual indica que la misma no ha producido un impacto negativo en los inversores. Habrá que seguir esta historia, por tratarse de algo muy inhabitual en los centros de poder.